miércoles, octubre 12, 2005

secuencias



la escalera lleva abajo. más abajo. siempre más abajo. y yo jadeo.

jadeo y me dejo llevar, aunque reniege y desgarre el mármol
de las paredes
con mis uñas.

aunque reinvente la rueda, el fuego.
el cielo y el infierno.

al final del recorrido me detengo. todavía con la respiración entrecortada, miro hacia arriba, para marearme por el contraste del techo contra la baranda serpentante que se ensarta en mis ojos.

cierro mis ojos para salvarme, de alguna forma, de esta caída.

me sereno y camino. no hay nada: solamente un gran vacío, algo en silencio. un miedo compactificado en cada hebra de dios que mis manos rompen al andar. mis manos, que hoy sólo abrazan ganas, sin revancha.

la escalera se vuelve más pequeña con el tiempo, mientras me adentro en algo que no se que és, y que presiento feroz, indeclinable. tan violentamente helado que siento ganas de llorar las lágrimas que ya no tengo, que hace tiempo agoté.

la escalera se hace más pequeña con el tiempo, mientras mis memorias se corroen y se llevan, de a poco, una parte de mí. de a poco, pierdo mis pies para luego perder mis piernas y así caerme por última vez. me arrastro con mis brazos. descubro mis manos manchadas de tinta amarga, redentora y al instante, pierdo mis dedos. pierdo mis huellas dactilares como quien no sabe ya quién es.

mi torso desnudo se ahueca, ennegrecido. sólo queda mi cabeza, mis ojos vidriados que miran a ningún lado. ya sólo queda mi cara. no tengo más lágrimas para llorar.





alguna gente confunde la risa con la felicidad.

domingo, octubre 09, 2005

autobombo o esa actividad egomaníaca conocida como "self-drumming"

hola gente

del taller
de marge - y demás desconocidos que por aquí pasen, claro.


mi banda ha abierto, en sobrehumano esfuerzo
un bologo
donde postearemos más bien
buebadas

y también noticias como fechas de conciertos
y eso

(la separación buebada no buebada es un misterio
aún para nosotros...)

lo más bonito es que subimos unos mp3
y desde el blog los pueden bajar simplemente con un

click derecho + guardar destino como.


hasta más luego
(manana?)

m.

jueves, septiembre 29, 2005

el perro




el perro maligno
muestra los dientes
como la cortina más
áspera de la verdad

al perro maligno
le duelen los colmillos
quiere clavarlos
desgarrar la carne

y hacerte pedazos...
pero nunca lo hace.

el perro maligno no es "algo" -
sino más bien una horda estúpida
que sin querer se ha comido a su dueño
pero ha olvidado quitarse
el collar.

las huestes bien educadas:
perro que ladra
no muerde.

miércoles, septiembre 28, 2005

Había que callar

Había que callar.
Era peligroso inclinar la cabeza.

Esquivar la mirada,
incluso pestañar podía ser mortal.

Yo esperaba con el alma hecha un nudo.
Yo esperaba, con el arma echando humo.
Esperaba un "¡Yo también!", que mis palabras la toquen,
la alcancen.

Pero el disparo pegó en el suelo, se hundió entre baldosas frías.
Y mi boca se hizo un nudo, y mi alma se hizo humo,
y mi Todo se hizo Nada cuando escuche sus ojos mudos:
había que callar...
había que callar...


lunes, septiembre 26, 2005

contestador (yakitori place)

hacía tiempo ya que no se veía a nadie por la calle.

nadie iba ya a trabajar - no más hordas de oficinistas, ni motoqueros, ni huelguistas ni nada. ni siquiera turistas recolonizantes. simplemente no habia nadie en las calles.

tampoco había nadie en las casas ni en los edificios de departamentos - las salas estaban ordenadas, tal cual sus dueños las hubiesen deseado. las plantas de balcón estaban ya marchitas y una leve capa de polvo condecoraba los muebles. la luz de la tarde se extiguía, inerte, sin esperanzas ya cuando de repente, en el living, suena el teléfono.

usted se ha comunicado con el 4821 8036. por favor deje su mensaje después de la señal.

lo último que supe es que no estabas ahí - volví a casa rápido a ver si te encontraba, pero ya te habías ido.

se hace una pausa larga, se percibe una respiración agitada tras el altoparlante del contestador. la circuiteria cruje tras el caparazón de plástico negro, embargado por la emoción.

creo que es la hora de partir. espero que algún di-

el bip cercenó la frase sin miramientos. el sol continuó bajando, pero por algún motivo, cada una de las cosas sintieron la noche más rigurosa en la superficie, al tacto. el marcador automático se accionó luego de dudar existencialmente unos segundos. haciendo lo que no podía evitar hacer. haciendo lo que estaba destinado a hacer. del otro lado del auricular, una voz familliar responde.

te comunicaste con el 4256 1546, y no estoy en casa. dejame tu mensaje que a la brevedad de voy a estar contactando.

martes, septiembre 20, 2005

impro I - teléfonos




teléfonos


era de noche. el departamento estaba vacío, al igual que la calle. la noche era fresca: corría una leve brisa entre los edificios. la brisa era húmeda, de esas brisas de primavera que refrescan para más luego inundar cada poro de la piel con una ola de calor. era una premonitoria brisa de tormenta.
el teléfono sonó impasiblemente en la quietud del departamento vacío. sonó solo en la oscuridad. sonó sin piedad; sin la más mínima mueca de emoción. el teléfono sonó en cámara lenta, como lo hacen las cosas que no pueden hacer otra cosa que esperar.

quizás ese velo de silencio no era más que una enseñanza, un tipo de mantra castigatorio y telefónico destinado a torcer el camino. una mordaza unilateral en cada sonido ahogado, en el chicle de tiempo muerto que lo masticaba desde el auricular.

no veo luz desde acá. o no estás o te estás escondiendo.

era de noche. ahora la cabina estaba vacía, al igual que la calle. él salió de la cabina. se quedó parado unos instantes, con la mirada perdida en las baldosas de la vereda; giró para echar una última mirada a ese segundo piso. noche se cerró, al brisa se violentó y la calma que precede a la gran tormenta ya estaba muerta. las luces de la noche de palermo se fundían, se desdibujaban acuosas en su retina, mientras se alejaba caminando, sintiendo cada vez más, el frío de la brisa.

yo estoy acá, no me estoy escondiendo - pensé por mis adentros.




es hora de partir.

llorarme encima

quiero llorarme toda
lo que mas me pueda llorar
llorar como si tuviera que
llorar mi muerte

esto no es una cansion
no me sale cantar
solo quiero estar con vos
aunque sea en mi mirada
quiero que me ilumines
un segundo
romper con el tiempo y con las distancia
tocarte..... .....besarte
que ma ames

pienso y lloro
las cosas podrian ser menos magicas
o no se...
o no ser...

no quiero perder el eje de mi conversacion:
quiero llorarme toda!
que para tranquilizarme tengas que hacer fuerza
y que solo vos lo puedas hacer

te amo...
te amo tanto como si solo viviera para eso

jueves, septiembre 15, 2005

Época de Bestias - Fragmento Cap 2

Cada ciudadano tiene un acceso limitado a las Duchas Públicas.
El agua es un elemento muy escaso dentro de la sociedad. Sin embargo, la higiene personal es fundamental para evitar toda clase enfermedades y epidemias.


Oscuridad.

Salí del trabajo... fuimos al LDR... "muchas noticias, si".... "todas noticias, si"... Narka...¡Vleria!. Fab se incorpora. Siente un sabor dulzón en su boca. Le duelen los labios. Reconoce el olor de su cama pero hay otra cosa. Un olor repulsivo, orgánico.

- ¿Cuánto tiempo...? fósforos. Fósforos... fósforos... – al moverse siente algo extraño en su cama, algo húmedo. El olor se hace más fuerte – ¡Fósforos! ... por fin.

La luz cega y su cuerpo brilla, rojo. Las sábanas, pegadas a su piel, acompañan sus movimientos.

- ¿Qué...carajo...? – Deja de respirar, esperando sentir ese ardor de heridas fatales.

Aspira.
Una... adentro y... afuera, nada.
Dos... adentro y... afuera, nada. No hay dolor. El fósforo se apaga entre sus dedos. Ciego, comienza a buscar frenéticamente mutilaciones mudas. Tampoco, nada, es decir, está todo. Con la calma del que cruzó la frontera de la locura, prende otro fósforo.
No hay duda, es sangre. Pero, ¿de quién? Mira la puerta, el marco, la base, todo limpio. Excepto... oscuridad.
Prende otro fósforo.
Excepto esa huella seca, que flota en la pared. ¿De quién es esa mano? ¿¡Vleria!? ¡Mierda!... oscuridad.
Prende otro fósforo. Se inclina para prender la vela. Con cada movimiento siente los coágulos que adhieren la manta a su piel.
Está solo en su habitación. Solo. Pensando. Pensando. Pensando que aspirar Narka jamás hizo que nadie perdiera el conocimiento, pensando que uno se vuelve hiperactivo. Hiperactivo y completamente consiente de lo que hace. Pensando, pensando que nadie le va a creerle. Pensando en la sentencia. Pensando en lo breve y estúpida que fue su existencia. Pensando en esconder el cadáver. El cadáver... ¿Qué cadáver?
Fab se levanta, sintiendo un escalofrío cuando la sangre coagulada se abre camino entre los dedos de sus pies descalzos. Se arranca la sábana de un tirón, se ahoga con el olor. Toma la vela y mira alrededor. La mancha de la pared le devuelve la mirada. Se acerca y apoya su mano sobre ella.
No encajan.
La mancha es más pequeña, como las manos de Vleria. ¡Como las manos de Vleria! Busca su cadáver: abajo de la cama, en el baño, no lo encuentra. Busca un trozo de Vleria: en el armario, en el baúl, busca, pero no encuentra. Está solo.
Solo.
Se acerca silenciosamente a la puerta. Intenta escuchar, no oye nada, pero le laten los oídos. Abre la puerta y se asoma. El reloj marca las 4:01 AM.
Intenta concentrarse, escucha algo y el terror lo clava al suelo. El ruido es un rozamiento perezoso. Su origen, una cucaracha que se mueve en la otra punta del pasillo. No hay nadie. Fab vuelve a respirar.Vuelve a la habitación y manosea el contenido de su baúl hasta sacar la ficha de Baño. Se viste rápido, jadeando, sintiendo como esa gelatina se pega más y más a su cuerpo.

domingo, septiembre 11, 2005

post it

Me había olvidado de cambiarme los aritos según la ropa.
Me había olvidado de cambiarme los aritos.
Me había olvidado de cambiarme de ropa.
Me había olvidado de cambiarme.
Me había olvidado.