No te prometo nada,
sólo mi absoluta presencia
en todos y cada uno
de los momentos que
el destino,
la casualidad o las ganas
nos dejen compartir.
Pero no te permitís
semejante libertad:
para vos sería como aceptar
que Dios no tiene un Plan.
( Qué bueno que te largaste a escribir )
Voy a sacarme máscaras con las manos desnudas cuando llueva. Quizá yo también esté desnuda (y sola), quizá en el medio de una selva chaqueña o monte cordobés. Ese momento de tal intimidad con la naturaleza me duplicará y me veré de frente. Ese momento de verdad absoluta que es el completo. Hombre o mujer danzando con el escenario más irrepetible del universo.
Voy a esperar a la noche. Encenderé un fuego y miraré al cielo. Estoy dentro de algo. ¿Todo eso se mueve o me muevo yo? Qué intriga. Me quita el sueño.
Noche a noche conté los ciclos para saber en qué nave estoy viajando. Los anoté prolijamente en la Tierra. He pasado no tiempo escribiendo cada línea. ¿Es la Tierra una nave? De día lo olvido, no lo sé.
firmamento oh firmamento
firmamento de cemento
tu que estas tan puesto
tu eres lo que siento
oh firmamento
que grande es tu vuelo
tu mirada perdida en luces
fuerza dulce es tu insistencia
insistencia e insistencia:
aquí estoy yo
aquí estoy
yo todo lo veo.
préstenle atención al firmamento
que aunque sea de día
siempre esta muy atento
ante cualquier problemita
llámenlo al firmamento
su luz llega a todos los lentos
porque sanos e insanos todos le debemos
un buen tiempo o un buen cuelgue (dirían)
mirándolo a él,
al firmamento.
me hice de un blog como venia amenazando asi que espero este sea el ultimo post acá
saludos, tom
http://avalanchaavalancha.blogspot.com/
Juguetes,
lo primero que te regalaron,
juguetes.
Te los compran ellos,
los Grandes,
y jugás.
Jugás a la Mamá,
al Papá, a la Familia,
jugás a la Guerra (nunca a la paz)
y siempre querés más.
Más juguetes.
Porque no te alcanzan,
lo juguetes no te alcanzan,
después de un tiempo,
te aburren, siempre los mismos,
y los rompés, y llorás,
llorás llorás llorás y llorás,
llorás hasta que los Grandes
llegan con más juguetes:
una casa, un auto, un barco,
ropita para la muñeca, ladrillos,
helicópteros, fusiles, mascotas,
etcétera de juguetes.
Y el tiempo pasa,
y los juguetes cambian,
(pero no se van)
y los armarios quedan chicos,
y los juguetes rebalsan,
se amontonan,
llenan todas las cajas,
todas las grietas,
y se pierden.
Y el tiempo pasa,
y querés más juguetes,
mirás los juguetes de tus compañeritos
siempre son mejores,
siempre más grandes,
siempre más nuevos,
que los tuyos.
Y el tiempo pasa,
y jugás solo,
sólo jugás,
sólo te fugás
sólo con tus juguetes,
hasta que te caés de maduro,
y de pronto sos,
otro Grande,
con G mayúscula,
y aprendés a conseguir
tus propios juguetes,
Pero seguís queriendo más
más juguetes,
ahora un celular, zapatillas
más ropa, una computadora,
un auto, una casa, un barco,
otra casa, dos perros,
otro auto más grande
(para llevar más juguetes)
Y el tiempo pasa,
y seguís jugando,
jugás a manejar,
a pagar los impuestos,
jugás a votar,
pero a la larga te aburrís,
jugaste a la boda,
a los regalos,
a las listas,
al color del mantel,
plato principal y mesa de dulces,
jugaste a coger,
a sentir,
a golpear,
jugás a la mamá y al papá.
Entonces le enseñas
a tu juguete preferido,
cómo se debe jugar,
y lo amamantás a plástico de juguete,
lo inflás y lo inflás de plástico
durante años,
y el tiempo pasa,
pero te aburrís,
y querés jugar a otra cosa
algo nuevo,
algo que sea divertido,
y así,
los juegos pasan,
los juguetes pasan,
y un día,
te compran una caja,
con tu plata de juguete,
y te guardan en ella
como un juguete viejo
un juguete roto,
un juguete muerto.